Taller de sueños con Carmen Gallego 9/11/2019

Imparte Carmen Gallego Martínez

Sábado día 9 de noviembre de 10:30 a 13:30. aportación 25€ – grupo de 6 a 8 personas. inscripción: 639529811

Todos, sin excepción, soñamos todas las noches varios sueños. Que los recordemos al día siguiente depende en buena medida de nosotros mismos, de la disposición que tengamos, de la intención de querer saber de ellos. No recordar los sueños no significa no haberlos tenido. Significa que hay razones que obstaculizan el recuerdo.

Las personas que nos quieren con frecuencia suelen decirnos “buenas noches” o “que tengas buenos sueños”. Nos desean esto porque de alguna manera saben que en un buen sueño está el principio del día siguiente. Podríamos decir: “buenos sueños, buenos días.” Cuando recordamos los sueños, al despertar cada mañana, tenemos imágenes en nuestra memoria, procedentes de la noche, que nos han provocado alegría, inquietud, placer, miedo, confianza, desconcierto, risa, tristeza, curiosidad, rabia. Estas emociones son tan reales que, a veces, las recordamos hasta pasados varios días. Nuestro cuerpo vive lo que soñamos como si estuviéramos despiertos, y, efectivamente así es, porque cuando en un sueño somos felices o tenemos miedo, nos encontramos solos o acompañados, protegidos o a la intemperie, una parte de nosotros se siente así, se expresa de ese modo, y, aunque no lo sepamos, nos está diciendo algo. Tiene un mensaje.

No nos damos cuenta, pero las imágenes y sensaciones de la noche son las primeras impresiones del día siguiente. Son el principio del día. No solemos reparar en ello, porque la prisa, el horario, el trabajo, los niños, el quehacer diario impiden que concedamos a los sueños el tiempo que necesitan. Pero si lo hacemos, si en alguna ocasión intentamos reflexionar sobre las imágenes soñadas, en no pocas ocasiones no sabemos qué hacer con ellas. Olvidamos que las hemos elaborado nosotros para nosotros mismos. Nos posicionamos ante nuestros sueños como si fueran ajenos, como si no nos pertenecieran, como si no tuvieran que ver con nuestro yo, cuando la realidad es que los creamos, dándoles simbolismo y contenido. Cada noche elaboramos narraciones oníricas cuyo sentido desconocemos. ¿Para qué creamos los sueños si no nos ocupamos de ellos?

Es muy frecuente la frase: “sueño cosas muy raras”, o “lo que yo sueño no lo entiende nadie”. Cada noche elaboramos narraciones oníricas cuyo sentido desconocemos y dejamos pasar: si no sabemos qué significa un sueño nos lo quitamos diciendo: “total para lo que sirve”.

Y esta es una de las razones para olvidarlos. La falta de utilidad y sentido que les damos. Hay personas que están tan profundamente convencidas de la inutilidad de los sueños que renuncian a recordarlos, pero están equivocadas. Los sueños tienen sentido. Y esta es una de las tareas del taller. Aprender a buscarlo. Y encontrarlo.

Author: Okin

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